Así se planificó el fujimorazo del Chavismo C.A. contra la Asamblea Nacional

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Por Pedro Benítez @PedroBenitezF.– Esto no es un mal entendido entre dos partes, ni es aquello de que fulano empezó primero y yo le respondí. No es que Henry Ramos Allup sacó los cuadros de Chávez del Palacio Federal Legislativo y ellos no soportaron la “ofensa”. Esta es una decisión que el alto mando político chavista pensó y decidió en diciembre. Fue un golpe telegrafiado. Mostraron sus cartas en las atropelladas sesiones del 22 y 23 de diciembre pasado cuando designaron a los magistrados express.

Tanto es así, que los jefes políticos en la MUD ya lo sabían, y por eso no se instalaron con esos tres diputados de Amazonas el 5 de enero; esperaron al día siguiente para incorporarlos. Le dieron un margen de maniobra al TSJ para no cerrarles todas las salidas. Y pese a eso, el brazo judicial del Chavismo C.A. ha procedido como lo ha Diosdado Cabello lo dijo el día 22: “La confrontación es inevitable”.

Ellos decidieron, no fue la mayoría calificada opositora en la Asamblea Nacional.

Sin sacar los tanques a la calle, ni impedir la entrada de parlamentarios al edificio legislativo, como hiciera Alberto Fujimori en 1992, pero el resultado es el mismo: anular el contrapeso del Parlamento.

En el caso venezolano esto tiene una historia, que empezó con otra sentencia judicial: aquel polémico dictamen de la Corte Suprema de Justicia de enero de 1999, que le permitió a Chávez convocar la Asamblea Constituyente como él quería, sin limitaciones y pese a que ese procedimiento no estaba contemplado en la Constitución vigente de 1961, recurriendo al argumento de que la “soberanía radica en el pueblo”.

De aquellos polvos a estos lodos.

Como vemos, para el chavismo la soberanía sólo reside en el pueblo cuando conviene. A Manuel Rosales, alcalde de la segunda ciudad del país, y a Antonio Ledezma, alcalde metropolitano de la capital, les aplicaron este ácido. Y no se respondió con contundencia ante aquellos atropellos.

En los dos casos se violó la voluntad de los electores.

¿Acaso no se burló el mandato popular al desarmar no solo a la Alcaldía Metropolitana de Caracas y sino también al despojar a las gobernaciones de estado de sus competencias, luego de las victorias opositoras en las elecciones regionales del 2008?

¿No se desconoció la consulta popular de diciembre de 2007? ¿Y no fue abiertamente violatoria de la Constitución vigente la postulación en marzo de 2013, como candidato-presidente, de Nicolás Maduro, quien como vicepresidente no podía serlo?

¿Alguien puede sorprenderse de lo que ocurre hoy? Las tácticas del Chavismo C.A. no son sino la variación de las mismas de siempre.

La mayoría opositora no puede acatar el dictamen del máximo tribunal del país, no sólo porque es absurdo; al TSJ solo le falta dictar mediante amparo la suspensión de la ley de la gravedad y luego ordenar arrestar a los paracaidistas por desacato.

No sólo porque esos magistrados se pagan y se dan el vuelto; un TSJ ilegalmente designado por una mayoría parlamentaria derrotada en la urnas, para anular a la nueva Asamblea y a fin de cuenta protegerse a sí mismo.

Acatar sus fallos implicaría llegar al mismo sitio pero más lento: el TSJ imponiendo su voluntad supraconstitucional sobre la Asamblea.

De ahí en adelante puede anular la proclamación de cuatro diputados, como luego de veintidós (ese era la propuesta original de Jorge Rodríguez), posteriormente inhabilitar potenciales candidatos presidenciales (ya lo han hecho) y así nunca habrá transición ni transacción hacia la democracia.

Ahora bien, esta no es una decisión que al oficialismo le va a salir gratis.

Porque el gobierno de Maduro (atendiendo la tesis de Jorge Rodríguez) desecha el escenario de compartir responsabilidades de la crisis económica con la nueva Asamblea.

Esa es la otra cara de la moneda; si Maduro aceptaba compartir el poder con la nueva mayoría parlamentaria (el deber ser), eso implica de ahora en adelante compartir también responsabilidades, y como jefe del Ejecutivo siempre podría usar la excusa de los presidentes en minoría: quiero hacer, pero no me dejan.

Al tomar el camino de anular a la Asamblea Nacional él y su grupo asumen la responsabilidad total de la crisis.

Ni lavan, ni prestan la batea. Eso es lo que va a decir el pueblo.

Maduro ha tomado un camino: seguir el libreto cubano, la opción numantina del periodo especial. Resistir a todo trance. Sacrificar a toda la población con tal de mantenerse en el poder.

El camino de la oposición es el de defender la voluntad de los electores, que le han confiado su representación. Lo único que puede salvar a Maduro es que la oposición se divida.

La audaz decisión de Alberto Fujimori al cerrar el Congreso peruano en 1992 le salió inicialmente bien, porque la economía de ese país ya empezaba por entonces a recuperarse; y sin embargo ya sabemos cómo terminó aquella historia.

La economía venezolana no está precisamente en situación boyante y no hay expectativas de recuperación. Es más, con esta decisión de carácter político, Maduro se sabotea así mismo. Este enfrentamiento va a agudizar aún más la ya dura realidad económica de los venezolanos. Y el culpable será él, y sólo él.

¿Y la comunidad internacional va a aceptar esto? Los recientes comunicados de los distintos gobiernos indican que no. Esto es políticamente explosivo en la región. Es previsible que Evo Morales y Rafael Correa se resteen con Maduro. Pero el resto del mundo democrático eso no lo va a aceptar así no más.

Se empezarán a vislumbrar unos escenarios de inestabilidad que nadie en el vecindario desea.

Porque a partir del momento que se asuma que el chavismo ha cerrado la vía electoral, o eso parezca, todo vale en Venezuela.

¿Y ante eso, la unidad de la Fuerza Armada Nacional está garantizada?

Nicolás Maduro no es Fidel Castro. El PSUV no es el Partido Comunista de Cuba. Ni aquí han fusilado a algún general Ochoa.

¿Se trata de la opción que ha tomado un gobierno todo poderoso? ¿Si tienen tanto poder, tanto control sobre las variables, si son infalibles, por qué perdieron las elecciones como las perdieron, y quedaron expuestos ante el mundo?

¿Si estaban tan seguros del apoyo militar, por qué no las pospusieron?

Todo esto viene a opacar la designación de Aristóbulo Istúriz como el primer verdadero cambio en el Gobierno desde abril de 2013. El mismo que afirmó que: “El control de cambio en Venezuela no es una medida económica, el control de cambio en Venezuela es una medida política porque si nosotros quitamos el control de cambio… nos tumban”.

Es decir, mantener el nudo gordiano del modelo económica chavista. A lo mejor Aristóbulo tiene razón y el control de cambios es imprescindible para que ellos se mantengan en el poder, pero a costa de empobrecer a los venezolanos y eso la mayoría de los habitantes de este país ya lo comprendió.

Sin duda el vicepresidente Istúriz es la mejor carta que dentro del PSUV tiene Maduro para defender lo indefendible. Mucho mejor que Jorge Arreaza o Diosdado Cabello.

A menos que él sea el hombre que entienda, y haga entender puertas adentro, que la opción menos mala para el chavismo hoy, es preparase para el post chavismo.

Publicado originalmente en KonZapata.com

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Acerca de Towelto Leña 3.0

Irreverente, liberal, crítico, inconforme, opinador por vicio y oficio, ateo de ideologías engañabobos derivadas del vómito cerebral de Karl Marx.

Publicado el 12/01/2016 en Opinión y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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