Péndulo: Este domingo en La Habana; por Rafael Poleo [@PoleoRafael]

En La Habana, Obama y Castro no hablarán sino de las condiciones para un cambio político en Venezuela, base del acuerdo que los Castro vienen preparando con Occidente, para el cual aligeraron el tránsito de Chávez y pusieron un hombre suyo en Miraflores.  Los dos tienen prisa, pero sobre todo la tiene Castro, cuya biografía dice que en caso de necesidad es capaz de sacrificar a su madre.

Obama y Raúl Castro se reunirán el domingo 20 para discutir no sobre las Damas de Blanco, sino sobre Venezuela, magnífico negocio quebrado por una administración torpe, el cual ahora está en remate.  Castro tiene la representación de Maduro, el vendedor, quien, atrapado por sus propios errores, no tiene otro camino que hacer lo que Castro diga.  A modo de comisión como intermediario, Castro obtendrá el blanqueo de sus capitales y el perdón de sus crímenes.  Pero el comprador, Obama, no tiene interés en la magra economía cubana sino en Venezuela, que al abrirse a una reconstrucción y reactivar su potencial energético y minero se convertirá en un dinamo para toda la región.

Castro tiene años preparando este momento.  Para eso aligeró el tránsito de Chávez, reacio a dejarse manejar, y le substituyó por Maduro, que obedece sus instrucciones.  Cabello hubiera preferido negociar por su propia cuenta, pero Maduro lo redujo a obediencia asesorado por Castro y ayudado por una decisión de la DEA que a Cabello lo acorrala como narcotraficante -vaya usted a saber qué relación hay entre una y otra cosa.  Es una cadena interdependiente en la cual para sobrevivir Cabello depende de Maduro y éste de Castro.  Ninguno confía en ninguno, pero a cada uno sólo le queda seguir atado al grupo.

Antes de viajar a su reunión con Castro, Obama ha exigido que a Maduro lo substituya un gobierno producto de elecciones libres.  Es condición indispensable, pues las inversiones que reflotarían a Venezuela y de paso a Cuba requieren una seguridad jurídica que el régimen actual no puede garantizar.

Obama y Castro coinciden en que esto debe ser rápido.  Castro, porque es el jefe de una gerentocracia moribunda preocupada en dejar un mundo seguro a su descendencia carnal y política.  Obama, porque sólo le quedan meses en el poder y quiere coronar entregando a la agotada economía mundial un área de intensa reactivación como sería Venezuela.  Castro tratará de conseguir clemencia para su gente en Caracas, pero esa no es su prioridad.  El destino de Maduro y Cabello depende de cuán apretado se muestre Obama.

La posición de Castro es débil, porque la edad le acosa y Maduro apenas puede mantenerlo.  Al propio Maduro en cualquier momento puede revocarlo un estallido popular.  Obama ha hablado en tono de ultimátum. Ahora no puede retirar esas condiciones que calculadamente puso antes del viaje, sin afectar gravemente al candidato de su partido en las presidenciales de noviembre.  En cambio, quitaría un arma importante a sus adversarios si arregla el caso cubazuelano.

En su ignorancia de la Política y de la Historia, el liderazgo que incidentalmente encarna Maduro dejó pasar la oportunidad de negociar cuando tenía margen de maniobra.  Ahora lo hace con la soga al cuello. Obama propondrá a Castro tirar de ella sin más consideración. Castro intentará salvar sino a Maduro, por lo menos al PSUV, para seguir teniendo una pica en Caracas.  Así que el partido tiene posibilidad de sobrevivir, pero Maduro y Cabello serían arrojados a las fieras.  Un PSUV que hable como Aristóbulo habló en la Asamblea Nacional, pregonando como si fuera un descubrimiento suyo que para salir de la crisis se necesitan inversiones extranjeras.  Es evidente que el profesor Istúriz no fue a la Asamblea a defender el decreto de poderes extraordinarios de Maduro, que más bien debería llamarse de debilidades extremas.  Aristóbulo prefiere perfilarse como el líder de un PSUV moderado por fuerza de la realidad.

De todos modos, debemos felicitarnos.  Es política real de la más alta calidad.

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Acerca de Towelto Leña 3.0

Irreverente, liberal, crítico, inconforme, opinador por vicio y oficio, ateo de ideologías engañabobos derivadas del vómito cerebral de Karl Marx.

Publicado el 18/03/2016 en Opinión y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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